He tardado un poco en decidirme a escribir algo sobre el nuevo año que se abre paso ante mis ojos. Tal vez sea porque estos días me encuentro en un estado de sequía creacional o algo así. Puede que sea de ver que las personas, cuando llegan estas fechas, se transforman y expresan sus mejores deseos y, a mi, eso me hace darme cuenta de que, quizás, eso de escribir no sirve de nada. Pienso eso porque leo cosas que luego no se cumplen, que realmente dan igual, o que no se desean con el corazón.
Por eso, y desintoxicada ya un poco de buenas intenciones falsas y de escenas felices forzadas, me encomiendo de nuevo a mi tarea de expresar mi opinión y mis curiosidades.
No creais que soy una especie de espíritu antinavideño, nada más lejos de la realidad. Lo que soy es alguien que odia la hipocresía y las mentiras, la felicidad de atrezo, la solidaridad politicamente correcta, y todo lo que no salga de los sentimientos profundos de las personas.
Con esto no quiero decir que yo no sea así, no voy a negar que en algun momento he utilizado las armas anteriormente citadas, pero es que he aprendido con los años y las decepciones que esas "tecnicas" son necesarias para convivir con nuestro entorno. No me gusta utilizarlas y, en la mayoría de los casos, las aplico con personas que las necesitan, que no serían capaces de aceptar las verdaderas palabras que saldrían de mi interior. También he de decir que de esas personas me voy alejando poco a poco.
A veces me pongo a pensar en cómo serían las cosas si yo dijera exactamente lo que pienso en cada momento. Pero, vuelvo la vista atrás y me doy cuenta de que alguna época ya lo hice, y no me fue del todo bien. Poco a poco fui dejando mis verdaderas palabras y sentimientos para las personas que son capaces de entenderlos sin juzgarlos, sin ofenderse, sin reprimirlos. Con esas personas es con las que soy yo, he ido creando un mundo a mi alrededor en el que poder gritar a los cuatro vientos, reir a carcajadas, despojarme de mi armadura y mostrarme tal y como soy. Lo mejor de todo...es que lo he conseguido, ya tengo ese universo que cuenta con poco más de una decena de habitantes, aunque los juzgados están abiertos las 24 horas del día para nacionalizar a quién realmente lo desee.
Este año se muestra ante nosotros para que podamos llenar sus días con nuestros sentimientos y pensamientos.
Un deseo...que cada día tengais un momento especial que os haga sonreir antes de entregaros a los brazos de Morfeo.
La Hermanita de la Caridad